jueves, 1 de octubre de 2020

¿Tan difícil es vivir la tolerancia?

Es el 16 de noviembre cuando se celebra el "Día de la tolerancia" pero esto no obedece a dicha celebración sino a la necesidad de reflexionar acerca de este valor.

Si han estado atentos a las noticias televisivas, la prensa escrita, etc... y sobre todo a lo que corre como ríos cada vez más caudalosos de las redes sociales habrán visto como la confrontación política, social,... no ha cesado de crecer en estos últimos años.

Unos resucitan a muertos y cargan contra quienes ni siquiera conocieron a dichos muertos sólo por parecerles bien las ideas de esos fallecidos; los otros cargan contra estos resucitadores como si todo cuanto plantean sea cosa del mismo demonio,... olvidándose unos y otros de que en ambas partes hay elementos en los que podrían coincidir, comprenderse y desde lo que es razonable para ambas partes construir juntos (y dejar de apalearse desde aquello que les separa).

Unos utilizan el patriotismo y las señas de identidad nacional como piedra arrojadiza con quienes acentúan el patriotismo no basándose en las enseñas sino en el contenido social,... sin descubrir unos y otros que están defendiendo lo mismo sólo que con elementos que son complementarios, no excluyentes pero, sin embargo, atrincherándose en sus posiciones como si de una guerra se tratara.

Unos... y otros... Podríanse citar infinidad de ejemplos de esta confrontación constante. ¿Han resucitado de nuevo las Dos Españas?. No sería esto lo peor; esto en realidad es lo natural: el conflicto, la confrontación es en realidad una oportunidad, puede ser un buen instrumento para la reflexión, conocer más ampliamente y en profundidad cada uno de los elementos que son objeto de la discusión, la profundización en el diálogo,... y por lo tanto la ocasión para el cambio y mejoría en todos los sentidos; pero hay una novedad, triste novedad, también en estos últimos años: el insulto, la burla, la ironía, los bulos que a millares unos y otros vierten en las redes sociales tratando de denigrar  cualquier posición que no sea la suya aunque sea mintiendo, exagerando, tergiversando,... degradando. Podríamos preguntarles a todos: "¿A qué nos puede llevar esto?, ¿a quién le interesa que nos enzarcemos en esta dinámica?, ¿a quién perjudica?".

Hasta aquí la introducción a este tema.

Educar la mirada.

Uno de nuestros objetivos como padres/madres, EDUCADORES de nuestros hijos es eso: educar la mirada hacia la sociedad y sus manifestaciones.

Para ello necesitamos trabajar varios pasos:

1.   Señalar los elementos de discordia.

2.   Conocerlos en su realidad objetiva y actual independientemente de cualquier interpretación ideológica.

3.   Definir claramente quién dice qué y desde qué perspectiva ideológica para comprender el por qué se cargan las tintas en un aspecto o en el otro.

4.   Comparar la realidad objetiva, lo más amplia y equilibrada posible, con esas interpretaciones.

5.   Hallar los elementos que podrían ser comunes para llegar a un entendimiento, mostrando así los caminos para construir juntos en lugar de excluir.

Esto significa en primer lugar estar atentos a nuestros PRE-JUICIOS, liberarnos de ellos y por lo tanto adoptar una actitud de TOLERANCIA ante lo que es distinto a lo nuestro entendiendo que "cada cual tiende a valorar como lo mejor aquello que entiende y acepta pero como cada cual somos distintos... es natural que también todos tendamos cada uno a defender sólo lo que consideramos de acuerdo con nuestro modo de pensar", lo cual siendo bueno en sí mismo sin embargo si esto nos lleva a cerrarnos a "lo otro" entonces se convierte en un problema que impedirá el crecimiento y la maduración de ideas, prácticas y actitudes.

¿Cómo andar el camino?.

Para educar a nuestros hijos en la tolerancia y por lo tanto  para una sociedad más constructiva y con menos crispación absurda a la que algunos, unos y otros, nos quieren llevar, no hay recetas ni métodos universales puesto que cada familia, cada persona, cada relación,... es diferente pero sí podrían apuntarse algunas ideas que nos pueden ayudar a todos en este proceso:

1.   Empezar por ser coherentes nosotros mismos (los adultos): tener capacidad de escucha, de acoger el mundo emocional de nuestros hijos, sus planteamientos, manifestaciones,... sin juzgar.

2.   Más que dictarles los 5 pasos antes señalados para educar la mirada sobre la realidad es más adecuado mediante cuestiones ayudar a pensar y que nuestros hijos por sí mismos hallen las respuestas adecuadas:

1.   ¿De qué se trata, de qué hablan o discuten?.

2.   ¿Qué sabemos al respecto?, ¿crees que ya lo sabemos todo?, ¿qué podríamos hacer para conocer ese asunto con más amplitud y profundidad?.

3.   Quienes defienden tal postura ¿a qué grupo social, político, religioso,... pertenecen?, ¿qué ideología o ideas circulan dentro de ese grupo?, ¿por qué crees pues que cargan tanto las tintas en tales y cuales cosas y no en esas otras que sí defienden los otros?.

4.   ¿Qué están diciendo unos y otros que vemos que se corresponde con la realidad sin necesidad de interpretar nada?.

5.   ¿Qué elementos tienen en común unos y otros en los que ambos coinciden?, ¿podrían además de ello ponerse de acuerdo en otras cosas para que en lugar de enzarzarse en sus constantes juicios y condenas puedan sumar fuerzas para beneficio de todos?.

3.   Centrarnos en nosotros mismos: ¿Qué pensamos tú y yo acerca de estos elementos de discusión que están en candelero todos los días?. Que padres e hijos hablemos con libertad sobre lo que pensamos con RESPETO absoluto a las personas, actitud de ESCUCHA, ACOGIDA de las diferencias tratando de comprender las distintas posiciones,...

Conclusión.

Es relativamente fácil señalar los errores de los demás y acusar también a todo el mundo de todos los males pero actuando así no sólo no arreglamos nada sino que empeoramos aún más la situación. No se cura una herida diciendo constantemente "lo mal que está esa herida", habrá que hacer algo ¿no? con esa herida.

Hay quien se pasa la vida insultando, acusando, haciendo burla, ironizando,... sobre lo que es o hace el otro (a veces incluso mintiendo y degradando conscientemente al otro) sin reconocer al mismo tiempo ni una sola cosa positiva de ese otro ni tampoco reconociendo el más mínimo error en sí mismo. Esas personas que adoptan esas actitudes hacen que sus relaciones acaben siendo tremendamente tóxicas y para camuflar esa toxicidad lo que hacen es desarrollar la manipulación emocional de su entorno social.

Eso acaba haciendo un enorme daño ya no sólo a quien sufre esa violencia sino también a quienes la ejercen porque no cesan de reforzar esa conducta tan dañina.

Todos podemos liberarnos de esas actitudes negativas y evitar convertirnos en fieles reproductores de esas conductas que en lugar de ayudar a crecer y mejorar hunden en la tristeza, el dolor y la destrucción de caminos para el entendimiento.

Por eso es tan importante apuntar hacia lo que sí nos puede llevar a CONSTRUIR una sociedad mejor y esto hay que hacerlo desde casa: en nuestras relaciones de pareja, en nuestra relación con nuestros hijos, en relación con quienes intervienen de alguna manera en la educación de nuestros hijos,... necesitamos armonizar, crear sinergia, unir todo lo unible y mantener siempre viva la mirada en lo que queremos conseguir para bien nuestro y del Bien Común.


Santi Catalán
santi257@gmail.com

PARA AMPLIAR:
PARA LA REFLEXIÓN Y DIÁLOGO EN FAMILIA:
  • ¿Qué preguntas o dudas nos genera la lectura de este artículo?.
  • ¿Qué conclusiones o ideas fuertes destacaríamos de él?. ¿Por qué las destacaríamos sobre el resto?.
  • ¿Cómo hemos venido trabajando el valor de la "tolerancia" en nuestras relaciones familiares y especialmente en nuestros hijos?. ¿Qué elementos positivos y negativos hallamos?.
  • ¿Cómo podríamos rectificar lo negativo y hacer crecer lo que ya era positivo?. ¿Cómo vamos a colaborar todos para alcanzar esa mejoría?.

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