Mostrando entradas con la etiqueta Día de la Familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Día de la Familia. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de mayo de 2013

Un día dedicado a la familia

Cada 15 de mayo de cada año se celebra a nivel mundial el  Día Internacional de la familia”. Así lo determinó la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de septiembre de 1993 en su resolución 47/237.
¿Sería necesario dedicar a determinados temas “días especiales” si en ello no hubiera problema alguno o nos fuera de maravilla en ello?. O bien: ¿puede servirnos esta celebración para valorar también lo que vamos consiguiendo juntos, sin necesidad de que haya problemas que justifiquen que aumentemos sobre esta comunidad nuestra atención?.

El “Día de la familia” es todos los días.
No serviría de nada centrar la atención en nuestra experiencia familiar, al menos un día al año, si durante el resto del calendario la tuviéramos desatendida. En la familia hay problemas ¿habrá quien no los tenga?; la cuestión no es por lo tanto que los haya o no sino el que valoremos “la forma de afrontarlos”, cómo tratamos de solucionarlos, cómo resolvemos los conflictos y “cómo hacemos para lograr en ella el ambiente, la realidad, que a todos nos gustaría vivir en ella”.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Felicidades, FAMILIA.

Una familia feliz, dice Sir Browring, es un paraíso anticipado. Y debemos crear paraísos, aunque sean pequeños oasis, en donde la humanidad pueda descansar y recuperar la esperanza. Para ello es necesario que el matrimonio, el esposo y la esposa, se quieran de verdad con amor constante. ¿Qué hay que hacer para ello? Entre otras cosas yo propondría los siete consejos que ofrece Ricardo Ruvalcana:

1. El matrimonio es para amar. Y amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es donación. La medida del amor es la capacidad de sacrificio. La medida del amor es amar sin medida. Quien no sabe morir, no sabe amar. No olvides: “amar ya es recompensa en sí”. Amar es buscar el bien del otro: cuanto más grande el bien, mayor el amor. Los hijos son la plenitud del amor matrimonial.

2. El amor verdadero no caduca. Se mantiene fresco y dura hasta la muerte, a pesar de que toda convivencia a la larga traiga problemas. El amor, ama hoy y mañana. El capricho, sólo ama hoy. Los matrimonios son como los jarrones de museo: entre más años y heridas tengan, más valen, siempre y cuando permanezcan íntegros. Soportar las heridas y la lima del tiempo, y mantenerse en una sola pieza es lo que más valor les da. El amor hace maravillas.