¿Sería necesario dedicar a determinados temas “días
especiales” si en ello no hubiera problema alguno o nos fuera de maravilla en
ello?. O bien: ¿puede servirnos esta celebración para valorar también lo que
vamos consiguiendo juntos, sin necesidad de que haya problemas que justifiquen
que aumentemos sobre esta comunidad nuestra atención?.
El “Día de la
familia” es todos los días.
No serviría de nada centrar la atención en nuestra
experiencia familiar, al menos un día al año, si durante el resto del
calendario la tuviéramos desatendida. En la familia hay problemas
¿habrá quien no los tenga?; la cuestión no es por lo tanto que los haya o no
sino el que valoremos “la forma de afrontarlos”, cómo tratamos de
solucionarlos, cómo resolvemos los conflictos y “cómo hacemos para lograr en
ella el ambiente, la realidad, que a todos nos gustaría vivir en ella”.

