martes, 7 de enero de 2014

¿Sabes cuál es el regalo más importante?.

Salimos de casa de la mano mi hija y yo camino del horno de pan a comprar un par de barritas. Ella me contaba lo feliz que se sentía por la tablet y ese chándal que los Reyes Magos le habían traído porque era algo, sobre todo la tablet, que deseaba desde hacía mucho tiempo y... ¡por fin! llegó.
Mirando su preciosa cara y el brillo de sus ojos se podía saber enseguida que no lo decía por quedar bien sino que era algo que no podía callar: necesitaba expresarlo por todos los medios.
Uno pensaba en lo que eso suponía en estos tiempos de precariedad y pensaba: "¿Cómo no somos capaces de provocar esa mirada, ese gozo inmenso, esa expresión de enorme felicidad,... contemplando cosas muchísimo más valiosas que esa tablet y los mejores trapitos del mundo?". Y me salió una pregunta para ella:
- "¿Sabes cuál es el mejor regalo del mundo que podemos recibir?". Ella, sabiendo a qué me dedico profesionalmente, me respondió:
- "Papá, ya conozco tus preguntas pero... no lo sé con seguridad.  ¿Los padres?".
- "La vida, hija mía, la vida. ¿De qué servirían todas las cosas si no la tuviéramos?".
- "Pero la vida la tenemos todos los días, en todo momento".
- "Eso es, la tenemos siempre; es tan simple, es tan "normal"... que no la valoramos lo suficiente; con ella nos viene todo, TODO,... y sin embargo...".
...

Me pregunté a mi mismo: "¿Cómo es que me cuesta tanto educar a mis hijos para que valoren la enormidad de dones que reciben a diario?, ¿cómo no viven entusiasmados y embelesados ante la maravilla de poder sentir, oir, escuchar,... ver, poder hablar,... sentir el frío y el calor, la brisa del mar y el viento impetuoso... sin maravillarse de todo ello o dejar de lamentarse por las incomodidades que esa misma vida aporta?. ¿Por qué se van detrás de otras cosas tan pasajeras y no se detienen ante el milagro que se produce a cada segundo en sus vidas?".

Cuestiones de fondo.
"Inercia, corre-corre, "ya hablaremos de eso", incoherencias, dar lo que piden... no lo que necesitan, suponer que..., excesiva delegación, esperanzas no trabajadas,..." suelen estar en la base de las causas de porqué sucede esto.
Pero ¡qué bueno que nos demos cuenta de que algo hay que cambiar, en alguna nueva dirección hay que caminar!, ¡suerte la nuestra que podemos cambiar y hacer nuevo un año nuevo, una vida nueva,... si queremos empeñarnos en ello y perseverar en ese intento... porque serán muchos los intentos!.

Para enseñar a valorar lo IMPORTANTE.
Lo primero e insustituible es que lo vivamos nosotros mismos, los padres y madres, los educadores. Si queremos que nuestros hijos, nuestros alumnos, educandos,... valoren la importancia de algo es que lo demostremos con nuestro ejemplo. Si nosotros no demostramos nuestro asombro y la gratitud por un día nuevo al que nos abrimos... ¿cómo educar a nuestros hijos para que adquieran el valor de la gratitud, admiración, la sensibilidad ante esta belleza?.

Y luego hay más:
  1. EDUCAR EN LA EXPRESIÓN DE LA EMOTIVIDAD.
    • Sin reprimirla ni etiquetarla de mala o buena; los sentimientos no son buenos ni malos, no tienen carga moral; sólo la forma de expresarlos puede ser positiva o negativa.
    • Acogiendo y fomentando el hablar con naturalidad de lo que sentimos, tanto si nos parece un sentimiento agradable como desagradable; acoger incondicionalmente.
    • Dando nombres concretos a esos sentimientos sin avergonzarnos de ellos ni culpabilizar a nadie por experimentarlos.
    • Indagar y razonar sobre las causas de esta emotividad, especialmente cuando en ella nos sentimos mal pero también cuando lo que experimentamos es gozoso porque podremos fomentar maneras de afianzar una vida más realizante, más acorde con nuestras ansias de felicidad.
    • ...
  2. EDUCAR EN LA SENSIBILIDAD ANTE LA REALIDAD COTIDIANA.
    • "¿Qué piensas de eso que acabas de ver y escuchar, hijo?" puede ser una manera de entrar en un diálogo que ayude a nuestros hijos a vivir la vida y no sólo pasar por ella de puntillas. De ahí pueden surgir un amplio y fecundo diálogo que nos aportará muchos elementos para seguir en esa amplitud y calidad de nuestra comunicación.
    • Una excursión a la montaña, a una zona boscosa, a la costa,... y promover la observación de los pequeños detalles, las maravillas de la vida allí expresada en mil formas, colores, sonidos y aromas,... pueden ayudar a descubrir lo insospechado y por esa misma lógica hacer caer en la cuenta de cuánto nos puede enseñar la capacidad de ESCUCHA de todos nuestros elementos cotidianos.
    • Valorar nuestros comportamientos, palabras, pensamientos,... de manera que descubran sus consecuencias y el cómo todo ello nos lleva a sentir de una manera o de otra, y así darse cuenta de que nada es inocuo, por pequeño e insignificante que parezca.
    • ....
  3. EDUCAR EN LA GRATITUD. (Ya que estamos).
    • Enseñar el significado de expresiones de gratitud; decir "gracias" cada vez que recibimos un servicio, una ayuda de alguien, un gesto de cortesía,...; dar las gracias es gratis, no cuesta nada y sin embargo no tiene precio la sonrisa y la mirada de quien nos corresponde a esa palabra.
    • Enseñar a adquirir el hábito de realizar gestos de generosidad, amabilidad o cortesía en múltiples circunstancias (antiguamente a esto se le llamaba "reglas de urbanidad"; prescindiendo de ciertas rigideces innecesarias, sin embargo es importante que rescatemos el valor de expresar esa bondad en cualquier ocasión: cediendo el paso en una estrechez, el asiento en una guagua, acompañar a un anciano en un paso de peatones, ayudar a subir la compra al hogar,...), siempre sin esperar ni exigir exterior ni interiormente nada a cambio.
    • Caer en la cuenta de cuán nefastos efectos produce la ansiedad: ésa que nos lleva a lamentarnos siempre por lo que no tenemos o no somos y que nos minimiza e impide descubrir el valor de quienes somos y de lo que ya tenemos.
    • Enseñar a mirar la realidad con trascendencia: mirando la realidad no como instantes estáticos o compartimentos estancos y puntuales sino en sentido dinámico, en su conjunto, mirando la trayectoria de los acontecimientos y las enseñanzas que podemos obtener de ese análisis. De manera que descubramos el "sentido"de las cosas, de cada instante o momento de nuestras vidas.
    • No dejar pasar ni un solo día en que como familia nos dediquemos unas frases de gratitud por lo que recibimos y lo que somos, ensalzar los valores que descubrimos en el otro,... de manera que crezca la positividad tanto en nuestros pensamientos y palabras como en los hechos y actitudes.
    • ...
PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Qué gestos de gratitud y gratuidad observan nuestros hijos de nosotros los padres y madres cada día?. ¿Qué pensamos de eso de que "ya se darán cuenta" o bien "que son muy pequeños para que se puedan dar cuenta"?.
  • ¿Qué mensajes observamos en el vídeo con la canción de Dani Martín al principio de este artículo?. ¿Cómo les educamos en la capacidad de admiración ante el milagro de la vida de cada día?.
  • ¿Que ideas o propuestas de las aquí expuestas vemos que nos pueden servir mejor a nuestro ideal de educar en la sensibilidad, capacidad de agradecer quienes somos y lo que tenemos?, ¿qué otras añadiríamos?.
  • ¿Para qué nos puede servir la educación en estos valores?.
  • ¿A qué nos comprometemos o podríamos comprometer hoy para concretar algo de lo aquí expuesto o razonado por nosotros mismos tras la lectura de este artículo?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR:

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